TV QLED 65″ Philips Ambilight 65PUS8510/12 UHD 4K Titan OS Smart TV Pixel Precise Ultra HD Dolby Atmos Negro mate

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¿Es bueno? ¿Merece la pena comprarlo? ¿Es recomendable y fiable? ¿Qué tal funciona y qué problemas puede tener? Analizamos sus ventajas e inconvenientes, sus puntos fuertes y débiles, si compensa por lo que ofrece y qué conviene saber antes de comprarlo. También valoramos si es una buena compra y si existen alternativas mejores para ayudarte a decidir si realmente merece la pena.

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Philips 65PUS8510/12 Crítica y Opinión: Ambilight seduce, pero sus 60 Hz limitan el gaming

El Philips 65PUS8510/12 es un televisor QLED de 65 pulgadas que intenta diferenciarse en una gama donde abundan modelos 4K aparentemente muy parecidos. Su principal argumento sigue siendo uno difícil de encontrar fuera de Philips: Ambilight. Las luces LED situadas en la parte posterior proyectan sobre la pared colores relacionados con la imagen y consiguen que películas, deportes y videojuegos parezcan extenderse más allá de las 65 pulgadas del panel.

La propuesta se completa con resolución 4K UHD, tecnología Quantum Dot, procesador de imagen Pixel Precise Ultra HD, compatibilidad con HDR10+, Dolby Atmos y DTS:X, Titan OS, Wi-Fi, Bluetooth y funciones gaming como VRR, ALLM y Game Bar 2.0. Para televisión convencional, plataformas de streaming y cine doméstico es un conjunto bastante completo.

El problema aparece cuando se examinan las especificaciones más allá de las denominaciones comerciales. El panel funciona de forma nativa a 60 Hz y la entrada 4K está limitada a 60 Hz. Esto reduce considerablemente su atractivo para quien tenga una PlayStation 5, Xbox Series X o un PC gaming y quiera aprovechar juegos a 120 fps. Tampoco estamos ante un Mini LED con una sofisticada retroiluminación local ni ante un OLED capaz de apagar individualmente cada píxel.

Titan OS también exige aceptar un ecosistema de aplicaciones más limitado que Google TV, y los 20 W de potencia del sistema 2.0 hacen que la presencia de Dolby Atmos impresione más en la ficha técnica que en la capacidad física de los altavoces. Son compromisos razonables si el precio acompaña, pero conviene conocerlos antes de comprar atraído únicamente por QLED, Ambilight y Dolby Atmos.

El panel nativo de 60 Hz es su principal limitación para videojuegos

Uno de los datos más importantes del Philips 65PUS8510/12 es también uno que puede pasar desapercibido entre términos como QLED, HDR10+, VRR y Game Bar: la frecuencia de actualización nativa es de 60 Hz.

Philips especifica entradas 4K de hasta 3840 x 2160 a 60 Hz. Esto significa que el televisor no está diseñado para recibir y mostrar juegos 4K a 120 Hz como hacen muchos televisores de gamas superiores. Es una diferencia bastante más importante que otras pequeñas variaciones de imagen si la consola o el PC son una prioridad.

Una PlayStation 5 o una Xbox Series X pueden ejecutar determinados juegos a 120 fps. Para aprovechar realmente esos modos se necesita un televisor capaz de mostrar 120 imágenes por segundo. Con este Philips, el techo de 60 Hz impide hacerlo.

No significa que sea un mal televisor para jugar. Incluye ALLM, que permite activar automáticamente un modo de baja latencia con dispositivos compatibles, y VRR, que ayuda a sincronizar la actualización de la pantalla con la frecuencia de fotogramas dentro de los márgenes admitidos. Game Bar 2.0 facilita además el acceso a determinados ajustes relacionados con el juego.

Estas funciones son útiles para alguien que juega habitualmente a 30 o 60 fps. En títulos narrativos, aventuras, RPG o juegos de conducción donde se priorice calidad gráfica sobre tasas extremadamente altas, 60 Hz pueden ser suficientes.

La situación cambia para shooters competitivos, juegos de carreras rápidos o cualquier comprador que considere los 120 Hz una característica importante de su consola actual. Hay televisores de 65 pulgadas con paneles nativos de 120 o 144 Hz que ofrecen una plataforma mucho más apropiada.

Por eso, la presencia de VRR no debería llevar a pensar que este Philips pertenece a esa categoría. VRR y 120 Hz son características diferentes: el primero adapta dinámicamente la frecuencia dentro de las capacidades del panel; no transforma un panel de 60 Hz en uno de 120 Hz.

QLED mejora el color, pero no convierte el panel en Mini LED ni OLED

El término QLED puede generar expectativas demasiado elevadas porque se utiliza en televisores de precios y tecnologías de retroiluminación muy diferentes. En el 65PUS8510/12, los Quantum Dot contribuyen a conseguir una reproducción cromática más rica, pero QLED sigue siendo una tecnología LCD que necesita retroiluminación.

No puede apagar cada píxel individualmente como un OLED. Tampoco dispone de la enorme cantidad de pequeñas zonas de retroiluminación asociadas a un Mini LED avanzado. Esto afecta especialmente a las escenas oscuras.

Una película con estrellas sobre un cielo negro, subtítulos blancos sobre bandas oscuras o pequeños puntos de luz en una escena nocturna pone a prueba la capacidad del televisor para separar zonas brillantes y negras. Un OLED tiene una ventaja estructural porque puede apagar completamente los píxeles que representan el negro.

Un buen Mini LED utiliza numerosas zonas de atenuación para aproximarse a ese comportamiento, aunque puede producir halos. El Philips emplea Micro Dimming como parte de su procesamiento, pero no debe confundirse con un sistema Mini LED de control físico mediante cientos de zonas independientes.

Esto importa principalmente a quien disfrute de cine en una habitación oscura. Con luz ambiental, televisión convencional, deportes y contenido colorido, las virtudes del QLED resultan más visibles y las diferencias de negro pueden tener menor peso.

Ambilight también modifica la percepción. La iluminación detrás del televisor reduce el contraste entre una pantalla brillante y una pared oscura y puede hacer que la experiencia nocturna resulte más agradable. Es una de las razones por las que este Philips puede ser visualmente muy atractivo incluso sin disponer de la tecnología de panel más sofisticada.

Ambilight es su gran ventaja diferencial, pero necesita una instalación adecuada

Ambilight de tres lados es probablemente la razón más clara para elegir el Philips 65PUS8510/12 frente a otro QLED con especificaciones parecidas. Los LED integrados en la parte posterior analizan el contenido y proyectan sobre la pared colores relacionados con lo que aparece en pantalla.

No es simplemente una tira LED que emite siempre el mismo tono. La iluminación cambia según las imágenes y puede ampliar subjetivamente la escena. En una película, un videojuego o un concierto, el efecto puede resultar realmente inmersivo.

Esta generación incorpora además funciones como Ambilight Music, modo Gaming, Lounge Light, adaptación al color de la pared, AmbiSleep y alarma Sunrise. El sistema tiene usos tanto durante la reproducción como cuando el televisor no se está utilizando de forma convencional.

Pero Ambilight depende bastante del entorno. Su efecto es mejor cuando existe una pared relativamente cercana detrás de la televisión y con un color que permita reflejar correctamente la luz. Colocar el televisor delante de una ventana, en el centro de una habitación o muy alejado de la pared reduce buena parte de su impacto.

También puede ser una cuestión de preferencias. Hay espectadores que disfrutan mucho del efecto y otros que prefieren ver cine en completa oscuridad sin iluminación alrededor de la pantalla. En este último caso, una de las características por las que se paga pierde gran parte de su valor.

El punto positivo es que Ambilight puede configurarse y adaptarse. No obliga a mantener un efecto agresivo constantemente. Utilizado con moderación, es una característica mucho más funcional que una simple iluminación decorativa.

HDR10+ está presente, pero Dolby Vision no forma parte de sus formatos HDR

El televisor es compatible con HDR10, HDR10+ y HLG. HDR10+ añade metadatos dinámicos que permiten adaptar determinados parámetros de imagen escena a escena cuando el contenido utiliza este formato.

La ausencia significativa es Dolby Vision. Philips sí utiliza Dolby Atmos en el apartado de sonido, pero en esta referencia concreta la documentación de imagen enumera HDR10+, HDR10 y HLG sin incluir Dolby Vision.

Esto puede importar a aficionados al cine y las plataformas de streaming porque Dolby Vision está presente en una cantidad considerable de contenido. El televisor podrá reproducir una versión HDR compatible cuando esté disponible, pero no utilizará la capa Dolby Vision.

No es una razón automática para descartarlo. La calidad HDR depende mucho más del panel, el brillo, el contraste y el procesamiento que de tener una larga colección de logotipos. Un televisor mediocre no se transforma en uno excelente simplemente por incorporar Dolby Vision.

Aun así, cuando se comparan televisores de precio parecido y uno admite Dolby Vision además de HDR10+, la mayor compatibilidad constituye una ventaja. Quien tenga una gran colección de contenido Dolby Vision o utilice servicios donde este formato sea habitual debería considerarlo.

Pixel Precise Ultra HD cumple una función importante con TDT y contenidos que no son 4K

Una pantalla de 65 pulgadas con 3840 x 2160 píxeles deja al descubierto las deficiencias de las fuentes de baja calidad. La TDT, vídeos antiguos y determinados canales comprimidos no adquieren mágicamente detalle 4K al mostrarlos en un panel UHD.

El motor Pixel Precise Ultra HD se encarga de procesar y escalar esas señales. Philips incorpora ajustes como Ultra Resolution, Crystal Clear y diferentes modos de imagen para adaptar la presentación al contenido.

El escalado puede suavizar bordes, reducir determinados defectos y presentar una imagen más adecuada para la resolución del panel, pero no puede reconstruir información que nunca estuvo presente en la fuente. Un canal muy comprimido seguirá mostrando sus limitaciones, especialmente visto desde poca distancia.

Esto resulta relevante en 65 pulgadas. La resolución 4K es excelente con Netflix, Disney+, Blu-ray UHD, consolas y otras fuentes de buena calidad. Con TDT de baja tasa de bits, aumentar la diagonal también aumenta la visibilidad de defectos.

La distancia de visionado debe acompañar al tamaño. En un salón donde el espectador se encuentre aproximadamente a unos 2,5 o 3 metros, 65 pulgadas ofrecen una experiencia muy cinematográfica. En una habitación pequeña, el tamaño puede ser excesivo para determinados contenidos de baja resolución.

Titan OS es sencillo, pero su ecosistema no tiene la amplitud de Google TV

Philips utiliza Titan OS como plataforma Smart TV en este modelo. El sistema da acceso a servicios importantes como Netflix, YouTube, Amazon Prime Video, Disney+ y otras aplicaciones cuya disponibilidad puede variar según el país.

Para un usuario que utiliza principalmente las plataformas más conocidas, puede resultar suficiente. La interfaz está planteada para llegar rápidamente al contenido sin convertir el televisor en una especie de tableta gigante.

La limitación aparece al comparar Titan OS con Google TV. El ecosistema de Google dispone de una oferta de aplicaciones mucho más extensa y de una trayectoria más larga. Aplicaciones de nicho, determinados reproductores, servicios regionales o utilidades concretas pueden no estar disponibles en Titan OS.

Por tanto, antes de comprar conviene comprobar las aplicaciones que se utilizan realmente. No basta con confirmar que Netflix y YouTube están disponibles si después se depende diariamente de un servicio mucho menos popular.

Este problema tiene una solución relativamente sencilla: conectar un Apple TV, Chromecast, Fire TV u otro reproductor externo. Pero supone utilizar otro dispositivo, otro puerto HDMI y, en algunos casos, otro mando. En un Smart TV nuevo es razonable preferir que las aplicaciones necesarias estén disponibles directamente.

La memoria flash indicada para la plataforma es de 8 GB. Es suficiente para el planteamiento de Titan OS, pero tampoco estamos ante un televisor diseñado como una plataforma abierta para instalar una enorme colección de aplicaciones.

Tres HDMI pueden quedarse cortos en un salón con muchos dispositivos

El Philips 65PUS8510/12 dispone de tres entradas HDMI. Para un usuario convencional es una cantidad razonable: consola, reproductor y decodificador, por ejemplo.

El inconveniente aparece cuando se añade una barra de sonido. HDMI 1 incorpora eARC, por lo que utilizarlo para enviar audio a un sistema externo deja efectivamente dos entradas HDMI disponibles para otras fuentes.

Un usuario con PlayStation 5, Xbox Series X, Nintendo Switch, reproductor multimedia y barra de sonido tendrá que recurrir al cambio manual de cables, a un switch HDMI o a las entradas disponibles en un receptor AV compatible.

Muchos televisores de gama superior ofrecen cuatro HDMI, y la diferencia parece pequeña hasta que se empieza a conectar todo el equipo del salón. Es uno de esos aspectos poco llamativos en una ficha comercial que sí pueden afectar al uso cotidiano.

A cambio, Philips incluye dos USB, Ethernet, salida óptica digital, entrada de antena y satélite, Bluetooth 5.2 y Wi-Fi 802.11ac de doble banda. También existe compatibilidad con Apple AirPlay, lo que amplía las opciones para enviar contenido desde dispositivos compatibles.

Dolby Atmos y DTS:X no compensan las limitaciones físicas de un sistema 2.0 de 20 W

El apartado de sonido reúne nombres atractivos: Dolby Atmos, DTS:X, Dolby Digital, IntelliSound, calibración de sala, refuerzo de graves y Vocal Boost. El problema es que toda esa tecnología trabaja finalmente sobre dos altavoces de rango completo de 10 W cada uno.

Estamos, por tanto, ante un sistema 2.0 con 20 W RMS. Para ver informativos, series, televisión convencional y contenido de YouTube puede cumplir perfectamente. Las herramientas de procesamiento ayudan además a mejorar claridad de diálogos y adaptar el sonido.

Pero Dolby Atmos no crea físicamente altavoces que no existen. El televisor no incorpora canales traseros, altavoces de altura ni un subwoofer dedicado. El procesamiento puede ampliar la escena y simular cierta espacialidad, pero no debe confundirse con un verdadero sistema Atmos multicanal.

Esto se nota especialmente en películas de acción y videojuegos. Una pantalla de 65 pulgadas con Ambilight genera una imagen grande y envolvente, mientras que dos altavoces de 10 W tienen dificultades para proporcionar una escala sonora equivalente.

Quien valore mucho el cine debería reservar parte del presupuesto para una barra de sonido o sistema externo. La presencia de eARC en HDMI 1 facilita esta ampliación y permite enviar formatos de audio compatibles a un equipo adecuado.

DTS:X es una ventaja adicional porque no todos los televisores actuales mantienen compatibilidad con DTS. Para quien reproduzca archivos o discos que utilicen este formato, su presencia amplía las posibilidades.

Los asistentes de voz y la domótica dependen del ecosistema y del país

El televisor ofrece integración con Amazon Alexa y compatibilidad con Google Home, además de funciones relacionadas con Matter y Control4. El mando incorpora micrófono para las funciones de voz compatibles.

Puede resultar útil para buscar contenido, controlar determinadas funciones o integrar el televisor en un hogar conectado. No obstante, Philips advierte de que el alcance de los servicios de voz depende del país, idioma y disponibilidad de los proveedores.

No debería comprarse este modelo únicamente por una función concreta de asistente sin comprobar antes que esté operativa en España y que permita exactamente la acción deseada. Las integraciones de Smart TV pueden cambiar con actualizaciones y acuerdos de servicios.

AirPlay es otra incorporación útil para usuarios de Apple. Permite enviar contenido desde dispositivos compatibles sin necesitar un Apple TV para las funciones básicas de transmisión.

La eficiencia energética tampoco es uno de sus grandes argumentos

Como ocurre con muchos televisores grandes actuales, la clasificación energética europea no es especialmente brillante. Además, la documentación disponible puede reflejar revisiones de etiquetado distintas según fecha o mercado, por lo que conviene atender a la etiqueta incluida con la unidad concreta.

La ficha europea más reciente asociada al modelo sitúa el consumo en torno a 50 kWh por cada 1.000 horas en SDR y 80 kWh por cada 1.000 horas en HDR, con clases F y G respectivamente.

En la práctica, el consumo varía con el brillo, modo de imagen, contenido y utilización de funciones de ahorro. El televisor incorpora sensor de luz, modo Eco, temporizador de apagado automático y otras herramientas para reducir el gasto cuando sea posible.

No es un inconveniente que determine por sí solo la compra, pero una pantalla de 65 pulgadas utilizada muchas horas todos los días tiene un impacto mayor que un televisor pequeño. Merece considerarse junto al resto del equipamiento doméstico.

Su diseño es discreto, pero 65 pulgadas exigen comprobar el espacio antes de comprar

El acabado negro mate evita estridencias y deja que Ambilight asuma prácticamente todo el protagonismo visual. El televisor mide aproximadamente 1446 mm de ancho y 838 mm de alto sin soporte, con una profundidad máxima especificada de unos 91 mm.

Con la peana instalada alcanza aproximadamente 1446 x 900 x 322 mm y pesa 15,35 kg. Sin soporte, el peso ronda los 14,88 kg.

El soporte de sobremesa requiere espacio suficiente y el televisor necesita además cierta separación respecto a la pared para que Ambilight pueda proyectarse correctamente. Colocarlo completamente encajonado en un mueble puede reducir el efecto que constituye una de sus mayores ventajas.

Para instalación mural utiliza VESA 400 x 300 mm. Montarlo en la pared es una solución especialmente atractiva para Ambilight, siempre que se deje la separación apropiada y se utilice un soporte preparado para el peso y patrón VESA del televisor.

¿Qué comprador podría arrepentirse de elegir el Philips 65PUS8510/12?

El primer perfil es el jugador que compra pensando en 4K a 120 fps. Aunque aparecen términos como HDMI 2.1, VRR, ALLM y Game Bar, el panel es nativo de 60 Hz y las especificaciones de entrada llegan hasta 4K/60 Hz. Para aprovechar plenamente las posibilidades de las consolas actuales en juegos de alta frecuencia, existen alternativas mucho mejores.

También debería mirar otros modelos quien busque negros de nivel OLED o un sistema Mini LED avanzado. QLED aporta color, pero no cambia la naturaleza LCD de la pantalla ni proporciona control individual de los píxeles.

Un tercer perfil es quien depende de aplicaciones poco habituales. Titan OS ofrece las principales plataformas, pero no tiene el catálogo de Google TV. Comprobar previamente la disponibilidad evita tener que añadir un reproductor externo después.

El aficionado al cine que valore Dolby Vision también debe saber que este modelo apuesta por HDR10+ y no incorpora dicho formato Dolby. Y quien espere un sonido espectacular porque aparece Dolby Atmos en la caja debería presupuestar una barra de sonido si quiere que el audio esté a la altura de una imagen de 65 pulgadas.

En cambio, el comprador que vea principalmente televisión, películas y streaming, juegue a 60 fps y valore especialmente Ambilight puede encontrar un conjunto muy equilibrado. Ahí sus recortes pesan bastante menos y su característica diferencial adquiere verdadero sentido.

5 televisores similares que pueden ser mejor opción de compra

1. TCL 65C6K

Es una alternativa más apropiada para quien priorice calidad de imagen y videojuegos. Su tecnología Mini LED permite un control de retroiluminación más avanzado y ofrece una frecuencia de actualización nativa superior, con funciones orientadas a juegos de alta frecuencia. Google TV proporciona además un ecosistema de aplicaciones más amplio que Titan OS. El Philips mantiene como gran ventaja exclusiva Ambilight, pero el TCL resulta más completo para aprovechar una consola o PC moderno.

2. Hisense 65U7Q

La gama U7 de Hisense está más claramente orientada al usuario que quiere combinar cine y gaming. Utiliza Mini LED y una frecuencia de refresco elevada, además de ofrecer compatibilidad con formatos HDR más amplia. Es una alternativa preferible si 120/144 Hz, contraste y HDR tienen prioridad sobre Ambilight. Para un jugador habitual, el salto respecto a los 60 Hz del Philips es especialmente relevante.

3. Samsung TQ65QN70F

El Neo QLED de Samsung utiliza Mini LED y está mejor preparado para contenido de alta frecuencia. Su procesamiento de imagen y ecosistema Tizen constituyen una plataforma más madura, mientras que las capacidades gaming encajan mejor con consolas de nueva generación. Tampoco ofrece Dolby Vision, por lo que no resuelve esa carencia del Philips, pero sí proporciona una base más avanzada en refresco y control de retroiluminación.

4. LG 65QNED87A6B

Es una opción más interesante para un salón donde se quiera combinar Smart TV, deporte y gaming con una frecuencia de actualización superior. webOS dispone de una oferta de aplicaciones amplia y consolidada, y la gama QNED de LG ofrece funciones orientadas a las consolas actuales. Frente al Philips pierde Ambilight, pero gana atractivo para quien quiera aprovechar señales de más de 60 Hz y prefiera un ecosistema Smart TV más establecido.

5. Philips 65PML9009

Es la alternativa especialmente lógica para quien quiera conservar Ambilight pero subir de categoría de imagen. La familia PML utiliza Mini LED y está orientada a un rendimiento superior, incluyendo un panel de alta frecuencia en las configuraciones correspondientes. Permite mantener la experiencia de iluminación ambiental propia de Philips sin aceptar el límite de 60 Hz y la retroiluminación más sencilla del PUS8510. Si Ambilight es imprescindible y el presupuesto lo permite, resulta un salto mucho más coherente que cambiar de marca.

Conclusión: Ambilight tiene mucho valor, pero los 60 Hz definen hasta dónde llega este QLED

El Philips 65PUS8510/12 tiene una identidad más clara que muchos televisores de su categoría. No intenta competir únicamente mediante una lista interminable de especificaciones. Ambilight de tres lados cambia realmente la experiencia visual y continúa siendo un argumento difícil de replicar comprando otra marca.

También ofrece una buena base para entretenimiento doméstico: 65 pulgadas, resolución 4K, Quantum Dot, HDR10+, procesamiento Pixel Precise Ultra HD, Dolby Atmos, DTS:X y las principales plataformas de streaming. Para ver películas, series, televisión y deporte en un salón de tamaño medio o grande, el conjunto tiene bastante sentido.

La cuestión está en no interpretar determinadas denominaciones más allá de lo que realmente ofrecen. QLED significa que utiliza Quantum Dot para mejorar el color, pero no es Mini LED ni OLED. Por ello, el contraste y el control de escenas oscuras no alcanzan el nivel de tecnologías superiores.

El límite más claro es la frecuencia de actualización. El panel de 60 Hz y las entradas de hasta 4K/60 condicionan seriamente su futuro como televisor gaming. VRR y ALLM son características útiles, pero no permiten mostrar los modos 4K/120 que ofrecen determinados juegos de PS5, Xbox Series X y PC.

Para una persona que juega ocasionalmente y lo hace a 30 o 60 fps, esto puede ser irrelevante. Para alguien que acaba de comprar una consola de última generación y quiere aprovecharla durante varios años, es un motivo razonable para elegir otro modelo.

Titan OS representa otro compromiso. Incluye los servicios más importantes y puede resultar rápido y sencillo para un uso convencional, pero su catálogo no es comparable con la amplitud de Google TV. Si todas las aplicaciones utilizadas están disponibles, no hay un problema real; si falta una aplicación imprescindible, habrá que añadir un dispositivo externo.

El sonido merece una interpretación similar. Dolby Atmos y DTS:X amplían la compatibilidad y permiten un procesamiento interesante, pero dos altavoces de 10 W no pueden generar la escala sonora que parece prometer una pantalla Ambilight de 65 pulgadas. Una barra de sonido conectada mediante eARC es una ampliación recomendable para cine.

La ausencia de Dolby Vision también resta algo de versatilidad a quienes consuman mucho contenido HDR, aunque HDR10+ cubre la alternativa de metadatos dinámicos. No debería ser por sí sola la razón para descartar el televisor, pero sí forma parte de las diferencias frente a algunos competidores.

¿Merece la pena el Philips 65PUS8510/12? Sí cuando Ambilight tiene verdadero peso en la decisión y el uso principal será televisión, streaming, cine y gaming a 60 fps. En ese contexto ofrece una experiencia visual muy particular y un conjunto de prestaciones razonable.

La recomendación es bastante menos clara cuando se busca un televisor preparado para gaming de altas prestaciones, HDR ambicioso o cine en habitación oscura. Un Mini LED de 120 o 144 Hz puede proporcionar más brillo, mejor control de retroiluminación y compatibilidad real con juegos a 120 fps. Un OLED irá todavía más lejos en negros y contraste.

El precio final resulta, por tanto, determinante. Con una buena oferta, las concesiones pueden ser perfectamente asumibles porque Ambilight aporta algo que los rivales no tienen. Si cuesta una cantidad cercana a un Mini LED de 120/144 Hz, resulta mucho más difícil justificar renunciar a esa frecuencia y a un sistema de retroiluminación más avanzado.

Su mayor virtud y su principal limitación están muy claras: es un televisor pensado para ofrecer una experiencia de salón atractiva y envolvente, no una plataforma de imagen y gaming de gama alta. El comprador que tenga claras esas prioridades probablemente disfrutará mucho de Ambilight; quien espere prestaciones propias de una categoría superior debería invertir en otro modelo desde el principio.

Ficha técnica de Philips 65PUS8510/12

Característica Philips 65PUS8510/12
Tamaño de pantalla 65 pulgadas / 164 cm
Tecnología de pantalla 4K UHD QLED
Resolución 3840 x 2160 píxeles
Frecuencia nativa 60 Hz
Entrada máxima 4K 3840 x 2160 hasta 60 Hz
Procesador de imagen Pixel Precise Ultra HD
HDR HDR10, HDR10+ y HLG
Ambilight 3 lados
Funciones Ambilight Ambilight Music, modo Gaming, Lounge Light, AmbiSleep, Sunrise Alarm y adaptación al color de la pared
Sistema operativo Titan OS
Memoria flash 8 GB
Game Bar Game Bar 2.0
VRR Sí
ALLM Sí
Audio 2.0 canales
Potencia de sonido 20 W RMS, 2 x 10 W
Formatos de audio Dolby Atmos, DTS:X y Dolby Digital
Motor de sonido IntelliSound
HDMI 3
eARC Sí, HDMI 1
USB 2
Ethernet Sí
Wi-Fi 802.11ac, doble banda 2×2
Bluetooth Bluetooth 5.2
Apple AirPlay Sí
HbbTV Sí
Sintonizadores DVB-T/T2/T2-HD/C/S/S2
Asistentes y hogar conectado Amazon Alexa, Google Home, Matter y Control4
Dimensiones sin soporte 1446 x 838 x 91 mm
Dimensiones con soporte 1446 x 900 x 322 mm
Peso sin soporte 14,88 kg
Peso con soporte 15,35 kg
Montaje VESA 400 x 300 mm
Color Negro mate
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